Texto extraído de (cómo citar):
Balsells, M., Vaquero Tió, E., Fernández-Rodrigo, L., Fuentes-Peláez, N., & Mateos Inchaurrondo, A. (2019). El ejercicio de la parentalidad positiva en un mundo digital: Presencialidad, progresividad y pautas.http://hdl.handle.net/2445/177959
La influencia de las TIC desde el contexto hacia el entorno familiar ha supuesto por un lado el replanteamiento de muchas de las acciones, espacios y roles de todos los miembros de la familia, y por otro lado, la necesidad de hacer frente a nuevos retos para una gestión optima de las situaciones vinculadas al uso de las tecnologías en el ámbito familiar.
¿A qué edad se puede empezar a tener teléfono móvil? ¿Debo controlar las comunicaciones que mi hij@ mantiene en las redes sociales? ¿Cuántas horas pueden estar delante de las pantallas? ¿Qué puedo hacer si solo quiere jugar a videojuegos? ¿A qué edad pueden empezar los niños a interactuar con las pantallas?...
La respuesta a estas y otras preguntas suele ser bastante controvertida porque a menudo supone una receta que muchos padres y madres ven difícil de aplicar en sus hogares y con sus hij@s. Si bien las situaciones que se pueden dar pueden ser análogas o similares entre muchas familias, no es menos cierto que si se analizan en cada caso se componen por factores que pueden llegar a ser muy dispares. Por ejemplo, uno puede alertar que un adolescente pasa mucho enganchado a los videojuegos pero puede ser por una falta de planificación de ocio familiar, por una delegación de funciones parentales, por una situación coyuntural concreta (moda) o por una falta de normas y límites claros. Quizá en otros casos sea un compendio de las mismas, pero en todos los casos cada uno de estos motivos no tendrán el mismo peso o importancia.
Analizar estas situaciones desde el enfoque de la parentalidad positiva nos permite acercarnos y encontrar a una respuesta, que si bien no es generalizable para todas las familias, quizá si sea la más ajustada a la circunstancia concreta que se plantea resolver. Y es que, como decimos, la penetración de las tecnologías en cada hogar puede ser muy variopinta, las competencias parentales de los padres para manejar dichas situaciones puede ser muy distinta, y las necesidades de los hijos e hijas también, muy diferente.
En este sentido, se plantean a continuación tres orientaciones transversales al enfoque ecológico de la parentalidad positiva que como vimos anteriormente, permite el análisis de los factores de riesgo y de protección desde los tres lados del triángulo. Las 3P (Vaquero, 2019):
Texto extraído de (cómo citar):
Balsells, M., Vaquero Tió, E., Fernández-Rodrigo, L., Fuentes-Peláez, N., & Mateos Inchaurrondo, A. (2019). El ejercicio de la parentalidad positiva en un mundo digital: Presencialidad, progresividad y pautas.http://hdl.handle.net/2445/177959