La gestión de las tecnologías dentro del ámbito familiar bajo el paraguas de la parentalidad positiva se basa también en la progresividad de acceso y uso. Esto conlleva el establecimiento de pautas y orientaciones de uso bajo el principio de proporcionalidad a las características de l@s niñ@s y la adaptación de estos usos tecnológicos en función de las necesidades reales o normativas y sentidas por parte de los más pequeños.
Partimos de la premisa que tod@ niñ@ o adolescente es particularmente único. No hay dos niñ@s iguales, no hay dos adolescentes iguales, cada uno tiene sus características y necesidades particulares. Por lo tanto, una gestión de las tecnologías en el ámbito familiar debe contemplar la idiosincrasia de cada niño o niña, así como del contexto familiar en el que crece. Esto explica por qué las recetas a las preguntas anteriormente planteadas no sirven para todo el mundo y porqué estas mismas preguntas tienen poco sentido. ¿A qué edad se puede empezar a tener teléfono móvil? Pues depende del las características de l@s hij@s, de los padres y madres y del contexto familiar y social.
Hoy en dia es prácticamente imposible aislar a cualquier niño o niña de una pantalla porque prácticamente en todos los hogares la penetración de las tecnologías es muy elevada. En estos contextos y situaciones particulares de cada familia o niñ@, lo más racional parece ser la introducción progresiva de las pantallas, es decir, la apropiación paulatina de las tecnologías en todos los niveles, desde el uso individual o familiar en ciertos espacios del hogar, hasta la participación en entornos virtuales y redes sociales pasando por la posesión de dispositivos.
Segmentación de usos
Significa dividir aquellos usos que en el entorno familiar puede tener cualquier tecnología e ir introduciendo dichos usos de forma progresiva y proporcional dichas tecnologías. Esto tiene algunos claros beneficios:
En primer lugar, permite a los padres y madres poder supervisar y acompañar de forma menos estresante el uso concreto de las tecnologías, dado que se trata de focalizar el uso en un aspecto concreto, lo que fomenta a su vez fomenta el conocimiento y la presencialidad.
En segundo lugar, permite acometer dicha introducción progresiva desde la calma, la reflexión y consenso mediante el establecimiento de pautas y normas consensuadas. Segmentar usos, por ejemplo del teléfono móvil, significa delimitar funcionamientos como puede ser el hecho de permitir solo interactuar con ellos cuando esté un adulto presente, cuando se este conectado a una red de confianza, cuando se pretenda usar para una finalidad concreta (académica, de ocio, de comunicación...), cuando se pretenda acompañar en actividades conjuntas, etc.
Texto extraído de (cómo citar):
Balsells, M., Vaquero Tió, E., Fernández-Rodrigo, L., Fuentes-Peláez, N., & Mateos Inchaurrondo, A. (2019). El ejercicio de la parentalidad positiva en un mundo digital: Presencialidad, progresividad y pautas.http://hdl.handle.net/2445/177959