Cuando hablamos de pautas, normas o límites nos referimos generalmente aquellas directrices o reglas que regulan determinadas decisiones, actitudes o conductas. No cabe duda que para el ejercicio de la parentalidad positiva en un mundo digital el establecimiento de pautas es fundamental. Pero, ¿qué tipo de pautas? ¿Cuántas? ¿Cómo se pueden definir? ¿Deben ser consensuadas? ¿Por qué no suelen respetarse?
Des de la perspectiva de la parentalidad positiva las normas deben tratarse de consensuar entre todos los miembros de la familia. Consensuar significa acordar y comprender que para una convivencia sana deben existir límites que todos los miembros de la familia deben respetar. El respeto a estas normas debe a su vez basarse en el amor mutuo, la confianza y el reconocimiento de padres, madres, hijos e hijas tienen tanto derechos como responsabilidades.
La premisa básica para establecer normas y límites para gestionar las tecnologías en el hogar es el marco que nos ofrece la parentalidad positiva. Esto supone que las normas que regulen el uso de las tecnologías dentro del hogar deben tratar de ser pocas y claras, iguales para todos, proporcionales a las responsabilidades y ajustadas a las necesidades de cada miembro de la familia, consensuadas y respetadas. No sirve de nada prohibir el uso del teléfono móvil en los momentos de comida familiar si este esta presente en estos espacios. Del mismo modo, el establecimiento de las normas, su seguimiento, su supervisión y evaluación de su idoneidad no debería delegarse en dispositivos o programas. No sirve de nada prohibir el acceso a ciertos contenidos si creemos que instalando un programa de control parental es suficiente.
Blindar espacios
Significa delimitar los momentos y espacios familiares en los cuales se permite, regula o prohíbe el uso de las tecnologías. Esto se puede aplicar a los momentos de comida familiar no permitiendo el acceso de dispositivos digitales en la cocina o comedor. También puede extenderse a los dormitorios, regulando el tiempo (mañana, tarde, noche) y uso (horas, fines de semana...) de consolas en estos espacios.
Definir rutinas
Se refiere al establecimiento de hábitos de conducta que complementen o equilibren el uso de las pantallas y dispositivos. Por ejemplo, un paseo por la playa, una excursión en bicicleta o un espacio de lectura. La finalidad es ganar hábitos y aficiones que traten de ocupar de forma permanente y estable aquellos espacios de tiempo que por facilidad de uso y acceso suelen ocuparse con interacciones tecnológicas.
Texto extraído de (cómo citar):
Balsells, M., Vaquero Tió, E., Fernández-Rodrigo, L., Fuentes-Peláez, N., & Mateos Inchaurrondo, A. (2019). El ejercicio de la parentalidad positiva en un mundo digital: Presencialidad, progresividad y pautas.http://hdl.handle.net/2445/177959